Corazón imantado.

Esparciré por cada rincón un trozo de mi corazón, para que así entonces no duela, que a veces en el vacío de mi cuerpo se pierde el dolor y cuando esté recuperada, cuando me levante, cuando venga alguien y haga que mi alma se retuerza, entonces mi corazón unirá sus pedazos como imanes y volverá entero al cuerpo que le pertenece.

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